ADICCIÓN AL TRABAJO

Cuando trabajaba en una empresa de 12 a 14 horas diarias en muchas ocasiones, fines de semana y nocturnos incluidos, terminé cayendo enferma. Llenar el vacío interior con trabajo, es otra adicción peligrosa y muy de moda en países donde las personas son solo objetos, máquinas o números. Al final esas personas acaban respondiendo a la demanda de trabajar mucho, cada vez por menos dinero.

Adiccion trabajoHe conocido empresarios que, victimas de su propia ambición y metidos de lleno en su propia trampa de adquisiciones que mantener, han terminado mal física y psicológicamente. Entonces, ya demasiado tarde, se preguntan si mereció la pena enfermar por algo así. Seguramente llevan consigo patrones aprendidos desde niños, transmitidos por sus padres y su cultura, de que hay que esforzarse al máximo, hacer y no Ser. La autoimportancia es la enfermedad de nuestros días y se alimenta de toda nuestra energía.

Hay que parar y reflexionar sobre uno mismo, la vida que llevamos y si es natural o se ha desviado hacia un camino artificial y sinsentido.

Si somos capaces de vencer los tiempos de la exclavitud impuesta por otros, ¿por qué caer en la exclavitud autoimpuesta? Hay que preguntarse que hay detrás de ese modo de pensar y actuar, antes de que nos destruya y destruya las familias.

Todo con moderación es óptimo y todo exceso termina siendo nocivo. Solamente tenemos que seguir el sentido común y sabremos donde está nuestro propio equilibrio.

El trabajo es algo inacabable pues se regenera constantemente. Sin embargo, nuestro cuerpo y mente tiene unos límites diarios que requieren tiempo para dormir, comer, descansar, distraerse y atender necesidades básicas. Respetar esos tiempos es necesario para recomponer fuerzas y poder seguir delante de forma satisfactoria.

A nivel psicológico, no es tan fácil sentir los límites que nos obligan a parar y si los forzamos, un día saltan de pronto con enfermedades de tipo cardiovascular, estrés, depresiones, ansiedad y ataques de pánico entre otras. Por ello, es mejor prevenir que curar y no permitir que ningún patrón de conducta aprendido o mensaje cultural nos convenza de forzar la “máquina”.

No somos una cadena de producción, no somos un tornillo ni un botón, somos personas con derecho al descanso, al disfrute y a una vida digna.

¿Por qué matarse para tener que descansar si lo puedes hacer en vida?.