AGRESIVIDAD CAMUFLADA

En los cuentos de Disney es donde mejor podemos ver representado este tipo de personaje. Es la típica reina madrastra, la maquiavélica dama, el asesor astuto del rey, que dirige su soterrada rabia hacia otro personaje manipulando situaciones sin que lo parezca, manteniendo así una apariencia de inocencia y de no ser responsable de los resultados.

Agresividad reprimidaLas mujeres al haber tenido que contener durante tanto tiempo su agresividad frente a la supremacía del hombre, han sido las que más han utilizado esta forma de expresión de la rabia, pero no son las únicas.

Podemos verlo identificado en actos tan simples y cotidianos como cuando, “sin querer”, se ha estropeado el pantalón preferido de su pareja en la lavadora, se ha caído al vacío esa camiseta del niño “que le parecía tan horrorosa” al tenderla, se han extraviado esos archivos que su compañero de trabajo dejó preparados para presentarlos o se le cayó el café encima de esa compañera tan guapa de la clase.

En fin, los ejemplos pueden ser tantos como abarca la imaginación, pero la esencia del asunto es que se produce una especie de “venganza camuflada” para sacar la ira que ha sido reprimida. Para ello se utilizan los objetos, las plantas, los niños, los animales, determinadas circunstancias y a otras personas.

La agresividad que se hace notar es peligrosa pero facilita el poder poner en marcha una serie de medidas para protegerse. Sin embargo, esta agresividad disimulada es aún más peligrosa, pues actúa sin que se vea o se sienta para poder defenderse ante ella.

Al hacerse de forma inconsciente, no somos capaces de darnos cuenta cuando la estamos sintiendo y proyectando a otros. Es dañina tanto para el que la realiza como para el afectado, pues todo lo que le haces al otro te lo estás haciendo a ti mismo. En realidad, de lo que te quieres vengar es de algo que está en ti y que no estás aceptando.

Se han producido muchas situaciones manipuladas que no han podido salir a la luz, debido a que este tipo de actitud se ha mantenido en silencio, produciendo con ello malentendidos y confusión. Muchas veces “lo que parece no es” y esto es debido a que el personaje maquiavélico que llevamos dentro está detrás del telón actuando.

Este personaje solo está escondiendo algo de nuestro interior que grita por ser sanado, por ser escuchado y transformado en algo más amable.