AROMATERAPIA

La influencia del olor sobre el ser humano es algo muy utilizado en nuestros días como, por ejemplo, para alentar hacia un cierto consumo en las grandes superficies. A todos nos es familiar la irresistible atracción de un olor a pan recién hecho, el café de la mañana o un buen perfume pasando por nuestro lado. Estos son solo algunos de los ejemplos cotidianos de la gran influencia que produce, la mayor parte de las veces inconscientemente, sobre nosotros una amplia gama de olores.

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La utilización de este conocimiento a nivel terapéutico permite producir en las personas un efecto sedante, estimulante, vigorizante y otros, en función de lo que en ese momento se necesita provocar para alcanzar efectos terapéuticos, el Bienestar.

Así por ejemplo, de forma general, un olor a vainilla nos transporta a la sensación de infancia, uno de coco a una sensación de placer vacacional, uno de limón a limpieza. Aunque además hay que tener en cuenta que cada persona tiene asociado un olor a unas determinadas cosas, lugares, situaciones o personas respecto a las que tiene su propia emoción, pensamiento y actitud según el recuerdo que despierte en su memoria sensorial.

La aromaterapia consigue armonizar estados de desequilibrio emocional o psíquico y potenciar los positivos.

El sistema límbico del cerebro está conectado a las señales ancestrales del olfato, manejando así nuestras emociones y sentimientos asociados con los olores.

Cada esencia aromática posee su propia vibración que actúa a todos los niveles.

Las esencias han sido utilizadas desde tiempos remotos en todas las culturas a modo terapéutico. Así, en la actualidad ya son muy conocidos los efectos de la lavanda como antidepresivo, el estimulante de la canela, el equilibrador del incienso entre otros muchos.