AUTOCONTROL

Vivimos inmersos en un mundo emocional, lleno de deseos y comportamientos que mueven y nos impulsan de un lado para otro.

Tener bajo dominio nuestros pensamientos, emociones y acciones es a veces un “trabajo de gimnasio” diario. Pero si nos dejamos arrastrar por unas y otras cosas, por nuestros propios impulsos internos y por las reacciones que desencadenan los acontecimientos, nos convertimos en un mero objeto a merced de un viento caprichoso y azotador. Por eso es mejor utilizar el autocontrol.

Autocontrol EquilibrioControlar no quiere decir reprimir, puesto que es necesario expresar lo que uno piensa, siente o quiere hacer. Se trata de mantener nuestra capacidad de gestionar eficientemente nuestra voluntad interior y para ello contamos con estrategias a las que podemos echar mano para mantener el equilibrio.

Como técnica, podemos darnos un momento de “hacer una pausa” de la situación que nos desestabiliza y nos hace reaccionar. Muy al contrario de lo que se piensan en las empresas, para que sus empleados rindan mejor y haya una mayor productividad, es necesario dispensar momentos de relax, de interiorización, tiempo libre y descanso para que la persona pueda recuperar su status natural, que es sentirse bien. Lo mismo ocurre en las familias donde a veces se generan muchas demandas que terminan saturando a sus miembros y sacándoles de su estado de confort. En parejas, grupos de amistades y en general en cualquier relación, es necesario  “hacer una pausa” para recobrarse y volver renovado.

Otra técnica es alejar las tentaciones, cuando nuestra voluntad está débil y tenemos cierta tendencia a algo que nos termina perjudicando. Aplicamos así el control sobre algo en su comienzo, ya que después puede superarnos.

Podemos reprogramar nuestros pensamientos y cambiar la forma de sentir ante algo con un entrenamiento efectivo y constante en el tiempo.

Cuando llevas mucho tiempo tratando de manejar situaciones estresantes, tomando decisiones críticas y controlándote ante personas y sucesos chocantes, llega un momento en que es normal perder el autocontrol. Tenemos que ser compasivos con nosotros mismos, comprender la tremenda tensión a la que estamos siendo sometidos y perdonarnos por no poder mantener ese control en algún momento. Una vez que hayas dado salida a la emoción, una vez te hayas dado un respiro fuera de todo ese contexto estresante para relajarte y que hayas aplicado el autocontrol, podrás volver de forma natural a tu estado de Bienestar.