CABALLO DE TROYA

Hay muchas cosas en nuestras vidas que aparecen como el Caballo de Troya. De pronto, aparece algo curioso, impactante, un regalo que nos embelesa y nos cautiva. Aceptamos aquello y lo dejamos ahí sin cuestionarnos nada.

Caballo de Troya 1Parece ser que no aprendimos bien el cuento de esta historia, porque lo seguimos repitiendo una y otra vez. Vieja treta de “timo de la estampita”, porque dentro de esa imagen hermosa, atrayente, grandiosa, que despierta toda nuestra admiración y agradecimiento, se esconde el engaño, la tripa vacía llena de lo que nos va conquistar desde dentro de nuestra propia casa, nuestro propia mente, nuestro propio cuerpo. Estos trucos viejos son utilizados desde siempre y lo más curioso es que la gente al vivir sin observarse, por inercia, sigue cayendo en su trampa.

Por eso, antes de coger la manzana tienes que ver si lleva veneno. Mirar por la puerta de atrás a esa anciana aparentemente encantadora, para ver si se convierte en monstruo cuando se gira creyendo que ya no la ve nadie.

Estamos dotados de inocencia que es la fuerza más grande, pero también de raciocinio, para saber discernir lo correcto de lo incorrecto, lo aparente de lo real, lo dañino de lo benévolo, desde la consciencia.

Si quieres vivir la experiencia de ser conquistado adelante, pero si quieres mantener tu libertad de Ser, tendrás que desarrollar la habilidad de guiarte por el corazón, mirar, observar, analizar y dudar hasta encontrar tu propia Verdad respecto a las cosas.

Cuanta gente ha dado paso a su vida, a su mente y a su manera de concebir el mundo, a Caballos de Troya (personas, grupos, objetos, sustancias, actos, ideales…) que han acabado destruyéndoles o hiriéndoles. Se descubre la mentira demasiado tarde, cuando por no mirar lo que hay detrás, te asalta por la noche como un ladrón. Y entonces, ya es demasiado tarde.

Piénsalo, acostúmbrate a pensar, a sentir, a cuestionar, a mirar lo que hay más allá de lo aparente y podrás tomar decisiones a tiempo para no caer, para encontrar la forma de alejarte o al menos para darte cuenta de las cosas.