EL DUELO

El duelo es el proceso emocional que se vive tras una pérdida de algo importante para nosotros. Puede ser de una persona pero también de un objeto, animal, relación o suceso.

DLa pérdida de un ser querido siempre es un momento significativo en nuestras vidas que marca un antes y un después en ellas. Nos exige una adaptación a la nueva situación y enfrentarnos con un sinfín de emociones encontradas.

Cuando mi primera pareja me dejó de forma tan inesperada y brusca después de tantos años de convivencia, viví un duelo muy prolongado y complicado porque lo sentía como una traición. No solo le perdía físicamente, al no poder verle nunca más, le perdía también como alguien en quien había depositado mi confianza desde muy jovencita. Además tenía que afrontar pérdidas materiales y de sueños compartidos. Por tanto, la pérdida que tenía que asumir era a muchos niveles.

El proceso del duelo trae consigo una serie de sentimientos (tristeza, rabia, angustia, culpa…), unos síntomas físicos (debilidad, dificultad para respirar, opresión en el pecho…), unos efectos a nivel mental (perdida de memoria, bloqueos, confusión, pensamientos negativos…) y unas reacciones en el comportamiento (dificultad para dormir, falta de apetito, desinterés por relacionarse…). Todos estos síntomas variarán de una persona a otra en función de la forma como percibe esa pérdida y el significado que le dé.

La duración del proceso puede ser de hasta dos años y los efectos van desapareciendo con el tiempo. La recuperación se acelera con la presencia de apoyo social. En mi caso no tuve apoyo familiar ni social por lo que se hizo más duro afrontarlo en soledad. En la mayor parte de los casos todo termina estabilizándose y recobrando de nuevo el Bienestar.

Cuando murió mi padre, yo estaba esa noche con él en el hospital. Su enfermedad era algo que ya presuponía aceptar una posible muerte, por lo que ya llevaba tiempo asumiendo ese posible desenlace. Mis ideas sobre que la muerte no es un fin, sino una continuación de la vida pero sin el cuerpo físico, me ayudaron a sobrellevar el duelo. Saber además que todos sus dolores y preocupaciones habían cesado me hicieron sentir más paz, la misma paz que vi en su rostro cuando falleció.

Por ello, las creencias que se tengan respecto a la pérdida son decisivas de cara a como se va a afrontar. Los pensamientos que tengamos y el sentir que prevalezca en ese momento determinarán el tipo de duelo al que nos vamos a enfrentar.