ENSEÑAR A AMAR

Hay que enseñar a los hijos a Amar incondicionalmente, igual que a contar o leer, lavarse los dientes o cualquier otra disciplina, pues Amar es un Arte que debe ser desarrollado y expresado desde temprana edad. Claro que, no se puede enseñar lo que uno no ha aprendido primero y esa es la razón por la que muchos padres se encuentran con hijos que no expresan el verdadero Amor.

Lon NiñosEs curioso que los niños nacen con esta capacidad innata y es precisamente el contacto con la sociedad, el ambiente (medios de comunicación e instituciones) y la influencia externa, la que puede hacer que la pierdan paulatinamente. Un niño en su forma natural de expresión sonríe, habla e interactúa amablemente con todo el mundo sin importarle quien es. Sabe en su sabiduría interna que todos estamos conectados por un hilo invisible de familiaridad que nos hace ser familia aunque no sea de sangre.

Un niño no desprecia, separa, humilla o condena, no es su naturaleza intrínseca. Su naturaleza es unir, amar, valorar, intentar comprender y aceptar. Nace con virtudes y luego se le va incorporando con la programación de los padres, mediática, cultural y allegados los “defectos”.

Si un niño te desprecia o humilla ha sido manipulado o condicionado como cualquier producto procesado. Simplemente no es él el que te habla, sino la sombra de los padres o adultos en general, que tienen influencia sobre él. Un niño básicamente copia lo que ve y oye, también lo que percibe extrasensorialmente.

Muchas personas utilizan inconscientemente, o desgraciadamente algunos de forma consciente, a sus hijos para chantajear, ningunear, manipular o maltratar a otros. Esto se ve mucho en divorcios y familias conflictivas.

Cuando un niño haga o diga algo no inocente, carente de gracilidad y naturalidad, entonces intenta buscar los hilos invisibles que le mueven.

La intención de los niños nunca es herir pero se les enseña sutilmente a hacerlo.

Si quieres que no pierda su naturaleza hermosa, enséñale a Amar, a respetar al otro, a tolerar, a compartir, a confiar, a cooperar, a ser agradecido, amable, a ser suave y dulce, a ser él mismo. Pero recuerda que aprenden copiando, así que primero has de serlo tú.