LOS NIÑOS

Los niños no tienen ningún trastorno por si mismos. Los padres, educadores o personas que los cuidan que presentan desequilibrios los transmiten, en su mayor parte de forma inconsciente, a los pequeños.

ChildrenPara los niños, los mayores que hay a su alrededor son los que le van mostrando la realidad que ellos van incorporando en su vida, ya que nacen con sus mentes en blanco, de tal forma que lo que le van diciendo y mostrando con su ejemplo los padres es lo que irán asumiendo como sus Verdades a lo largo de su crecimiento. Estas creencias, formas de pensar, sentir y actuar van a ir grabándose en sus mentes a través del condicionamiento que reciben, de tal forma que de adultos ya no sabrán que ideas fueron suyas y cuales del resto de personas que le influyeron.

Hasta la edad de escolarización un niño aún mantiene la pureza de su forma de ser natural y original pero a partir de la socialización se va perdiendo paulatinamente su personalidad propia.

El niño es un espejo que te dice lo que eres, haces y sientes. Es un maestro disfrazado de parecer no saber nada pero que sabe más de lo que aparenta.

Las dificultades que nos encontramos con ellos vienen de una lucha de poder, como en todas las relaciones, en las que queremos imponernos, que sean lo que nosotros queremos de ellos y no lo que son de verdad. Se les quita la libertad y por eso se rebelan, se muestran difíciles, desarrollan bloqueos o alteraciones, enferman o simplemente desobedecen. Pero todo el conflicto está en realidad en el adulto que está echando el pulso con él.

Si aceptas quien es, te comunicas con amor y no con autoritarismo, intentas comprender lo que trata de ser y expresar y respetas sus ideas, formas de sentir y actuar, entonces eso realmente es amarle y los conflictos podrán resolverse con mayor armonía, las enfermedades desaparecerán y tus disgustos también.

Normalmente actuamos sin dar importancia a la presencia del niño en nuestras vidas creyendo que no nos escucha o entiende cuando hablamos con otros adultos, que no se da cuenta de las cosas, que puede estar ahí mientras tú le ignoras, pero no es así. El niño te escucha siempre, te observa, aprende de ti, toma nota de las cosas de las que tú mismo eres inconsciente y te las muestra cuando menos lo esperas. Por ello es importante cuidar lo que se dice en su presencia, cuidar también lo que hacemos sabiendo que nos copiará, no utilizarle como moneda de cambio para chantajear a otros y tener en cuenta que es un individuo con sus propias necesidades y preferencias para que se le considere.

A través del juego, el dibujo, la plástica y otros modos de expresión es muy fácil comprender lo que le está ocurriendo a un niño para así poder modificarlo y devolverle su equilibrio natural.