OVEJA NEGRA O ARCOIRIS

En todas las familias nace al menos una o dos personas que van a ser distintas al resto del grupo familiar. Estas, desde el principio, mostrarán comportamientos que se distinguen de los patrones habituales del resto, que no siguen las normas establecidas, ni las pautas impuestas de generación en generación. Serán, por tanto, conflictivas y rebeldes o bien pausadas y silenciosas, sin aparente causa que lo sustente pero con un motivo interior, una pulsión que las empuja a ser diferentes.

Oveja ArcoirisSon los llamados “la oveja negra”, que pasado a color es “la oveja arcoíris”; dentro de un rebaño es aquel que se distingue. Crecieron pensando que había algo malo en ellas, que hicieran lo que hicieran nunca parecían “Ser lo suficiente”. Castigadas por padres y educadores, amonestadas por preguntar lo impreguntable, hacer lo que nadie hace, decir lo que nadie dice y sentir lo que nadie siente ni parece percibir. Estas personas al principio creen que todos sienten como ellas, hasta que se dan cuenta de que no es así y entonces, aprenden a callar para protegerse y para tratar de encajar en lo que se supone que es lo normal, o bien a rebelarse contra ello para hacer su sitio y mantener su dignidad de Ser.

Ante la gran apertura mental que se ha producido en estos últimos años, ya podemos alcanzar a comprender que estas personas son las que traen el cambio en la evolución humana, los nuevos paradigmas, los avances necesarios para construir un nuevo mundo. Por tanto, de rechazadas pasan a ser “Héroes de nuestro Tiempo” y como tal hay que tratarlas. El que despunta no es “lo defectuoso” sino el que se muestra “Único”.

La individualidad de cada Ser ha de ser respetada, igual que la nota de una melodía, para que pueda plasmarse dentro del conjunto. Si suena distorsionada, solo hay que ajustarla, equilibrarla, balancearla hasta que encaje con su sonido propio. A veces estas personas han sido desestabilizadas, quemadas, desencajadas de su propia estructura personal, en un intento de convertirlas en lo que no son. Al estar en discordancia consigo mismas y con el mundo, bajan su frecuencia o vibración personal y de esta forma, acceden a pensamientos negativos contra sí mismas y contra un mundo que no entienden por qué les ataca o no respeta. Literalmente “se rayan” y ya no pueden expresarse creativamente en armonía.

Si las familias aceptasen desde el principio al Ser arcoíris que nace en su seno, éste desplegaría uno y mil colores alrededor del sistema familiar haciendo de los días grises y monótonos una apertura a lo nuevo, a la aventura de una existencia siempre cambiante. Por tanto, en vuestras manos está el hacer sitio a ese “Arcoíris andante” y amarlo por lo que es.