RACISMO

El racismo puede darse, entre otras, por razones como por ejemplo:

 CreenciasPor desconocimiento de la otra cultura.

Por una mala experiencia con una raza determinada.

Por creencias familiares, sociales, culturales o personales.

El desconocimiento puede hacer que, si se presenta ante ti alguien distinto a lo habitual, sientas miedo. Para defenderte ante lo desconocido, pones instintivamente en marcha un proceso de autodefensa, apartándote o atacando primero.

La mala experiencia con alguien, que casualmente es de una cierta raza, hace que puedas dejar asociado el trauma a las características físicas y culturales de esa persona, como quien al comer un alimento que le ha sentado mal rechaza, en sucesivas veces, ese tipo de alimentos anticipando el malestar que le produjo.

Las creencias racistas son ideas que pueden ser marcadas en nosotros, “con sangre y fuego” por los que nos rodean, a lo largo de nuestro crecimiento como persona. Igual que se marca a los caballos o las vacas, se hace con ese “estigma racial” marcado a flor de piel. Sirve para identificar a los unos de los otros, para saber que personas son de cada redil y así crear una idea de separación entre tú y el otro, lo nuestro y lo vuestro, lo superior y lo inferior, los mejor y lo peor  y así con muchas etiquetas.

Viajar por varios países y disfrutar de la diversidad cultural que ofrecen, supone un enriquecimiento y apertura como persona.

Cuando viajé por primera vez a otro país era me impactó agradablemente descubrir gente diversa, que me podía mostrar un mundo diferente al que yo estaba acostumbrada a experimentar.

Esto mismo me fue pasando en los distintos países donde estuve, adquiriendo unos conocimientos y vivencias únicas con cada cultura.

Con el paso del tiempo esto me hizo ser una persona abierta a un sinfín de cosas, expectante ante lo nuevo y más flexible ante las diferencias por lo que me enriqueció tremendamente.

Había muchas cosas que no comprendía y al vivirlas y explicármelas pude entenderlas y verlas de otra manera. Pude superar las malas experiencias puntuales con algunas personas, con sus costumbres y pude superar los miedos por creencias, al experimentar por mi misma con una actitud abierta y tolerante.

Nos acostumbramos a lo habitual y ahora lo habitual, afortunadamente, es la diversidad.