SENTIR NAVIDEÑO

Según se van encendiendo las luces de colores por calles y comercios, se va sintiendo a su vez en el aire una especie de sobrecogimiento anticipatorio de las fiestas navideñas. Hay como sentimientos encontrados que, por un lado sienten alegría y celebración por la llegada de días festivos de reunión y por otro, angustia y tristeza por pérdidas o reencuentros conflictivos. También hay un sentimiento paralelo de preocupación por el dinero para cubrir los gastos que conllevan dichas fiestas. El resultado final es una brisa de colores mezclada con un gris brumoso.

Navidad1La ansiedad que genera la Navidad es en gran parte el resultado de un modo de vida consumista y de desigualdad, que exige seguir ciertas pautas establecidas que muchas veces te privan de tu Libertad de Ser y que no están en armonía con la naturaleza. Añadido a esto, está la liberación de muchas tensiones acumuladas y reprimidas durante todo el año en las familias y relaciones en general que explotan, a modo de fuegos artificiales, en estos días llenos de emotividad.

Lo que en principio tendría que ser encuentros llenos de dicha y gozo, resultan ser tragos amargos por los que hay que pasar. Como se vive sin autenticidad, parece que todo el mundo se pone la máscara de “ser buenos” estos días mientras el resto del año se olvidan de su natural virtud de la Bondad. Esto es una gran mentira que es muy pesada de mantener y que al final cae por su propio peso.

Hay mucho sentimiento de soledad y se hace más acuciante bajo la presión mediática de estas fechas. Estar solo se convierte en un estigma del que te tienes que liberar a costa de lo que sea y al final muchas personas se ven compartiendo cenas, fiestas y comidas que no les hacen sentir bien, pero que impiden dejar al descubierto su estado solitario. Es estar un poco como entre la espada y la pared, pues nadie quiere estar solo pero tampoco mal acompañado. La gente desea cariño de verdad.

Sin embargo se puede disfrutar de estos días si cambiamos nuestra manera de percibirlo y mantenemos un sano equilibrio de nuestras emociones y un nivel alto de sentimientos nobles. De esta manera, podemos vivir las fiestas con una intención de Paz profunda, Amor incondicional y Alegría real, honesta, siendo quienes somos, buscando la armonía con todo cuanto nos rodea, con la naturaleza, con las demás personas, tolerando las diferencias, aceptando las inconsciencias, amando sin condiciones y centrándonos en disfrutar tan solo del instante presente.

Se puede apreciar la Belleza en las luces de colores, la alegría de los niños, la compañía de mascotas, el puro placer de Amar, la dulzura de los turrones, la generosidad de compartir alimentos, la grata compañía, la música de panderetas y todo aquello que produce un clima de Bienestar sin caer en las trampas del consumismo y de la bondad artificial.