SUICIDIO

Me aferré a una tabla salvavidas durante años, esa tabla era mi casa, lo único que quedó en pie tras el “último naufragio”. Pero me la “arrancaron” de pronto y me dejé caer, como en la película del Titanic, hacia lo profundo del agua helada. Hasta que mi propia respiración tocó fondo y me obligó instintivamente a buscar una salida, subir hacia la superficie de nuevo para encontrar un aliento de vida.

Así es como se siente el sentimiento profundo de querer abandonar. Ya nada tiene sentido, no sabes que hacer, lo has perdido, aquello que te ayudaba a seguir, lo único que te mantenía en pie y ahora ya no está, también te falló. Te sientes como acorralado, sin salida y la única escapatoria, desde este estado de desesperación, parece que es la puerta de la muerte.

suicidioY se llega a esta idea de suicidio porque se desconoce, que tras un límite siempre existe otro que se abre, que un final encierra un nuevo principio, que cuando todo parece agotarse aún no has terminado porque saltas como un listón invisible que estira el momento de nuevo y sigues adelante. Tras un umbral se abre otro espacio y la vida se dilata de nuevo abriendo nuevas posiblidades que no aparecían antes.

Pero tienes que saberlo para poder aguantar lo inaguantable, aceptar lo inaceptable, esperar lo inesperado y entonces ocurre, de pronto, cuando ya estás agonizando una puerta se abre, un pequeño resquicio quizás pero suficiente para dar un respiro, un giro al momento asfixiante.

Hay que ser valiente para seguir adelante, para no sucumbir aunque el dolor apriete, el miedo espante y la confusión te haga perderte. Buscar cualquier cosa que te distraiga por un instante, que te haga sentir un poquito mejor, cualquier cosa es válida para sacarte del pensamiento destructivo que trata de llevarte a su terreno para hundirte. Un solo momento de Bienestar en alguna melodía, una flor, lo que sea, cualquier cosa es válida para distraer esa mente vencida que te arrastra a las sombras y te impide ver la salida.

Porque la salida está ahí siempre esperándote, a que decidas volver a respirar, seguir adelante pase lo que pase, pues una cosa es cierta y es que todo pasa, todo termina pasando y que “esto también pasará”.

Elige la vida, elige seguir y ver que pasa. La vida es como un juego pero quizás pensaste que era algo demasiado serio. Es como un teatro pero puede que te identificaras demasiado con el personaje. Eso es todo. Pero siempre se puede volver a intentar.

Si te das un respiro lo verás, sentirás que puedes seguir.